Domingo 4 de Diciembre de 2005
LA ÚNICA EMISORA DE MÚSICA CLÁSICA DE CHILE A PUNTO DE CERRAR:
Bemoles en radio Beethoven
Sus dueños, Adolfo Flores y Ricardo Gutiérrez, enfrentan graves líos económicos. Dos intentos de venta frustrados les generaron deudas por más de $250 millones, además de problemas judiciales que podrían terminar ya con la vida de la única radio que transmite música clásica todo el día en el Gran Santiago.
Andrea Sierra
La obertura con que radio Beethoven acompaña a los madrugadores amantes de la música clásica suena bien.
El divertimento de apertura, el concierto barroco o los clásicos de siempre dotan al espectro radial de notas dulces y sonidos cálidos. Al otro lado del dial, los dueños y trabajadores de la única emisora de música clásica en el Gran Santiago no dejan de escuchar un réquiem.
Radio Beethoven, fundada hace 24 años, atraviesa por una delicada situación financiera que tiene su continuidad en ascuas. Falta de avisadores y ventas que no logran solventar sus gastos, son sólo los problemas más evidentes.
Pero las complicaciones van más allá. Sus dueños Adolfo Flores y Ricardo Gutiérrez enfrentan el pago de una multa de $250 millones que vence el próximo mes y que podría generar la liquidación de la emisora y su cierre.
Todo partió en 2002, cuando las ventas de la radio cayeron por debajo del punto de equilibrio y empezaron las pérdidas. La compañía factura unos $16 millones al mes, pero necesita $20 millones mensuales para solventarse. El problema es que no cuenta con los avisadores suficientes para mejorar sus ingresos.
Por eso, Flores y Gutiérrez decidieron hacer una reestructuración de la compañía que finalmente no logró revertir los resultados en rojo. Esto los llevó a buscar otros caminos y a aceptar una oferta para vender la frecuencia a la Compañía Chilena de Comunicaciones (dueña de la radio Cooperativa), aún sabiendo que eso significaría el término del giro de la Beethoven, pues el objetivo del comprador era crear una emisora de corte popular en el 96.5 del dial FM.
Redactaron la promesa de compraventa que incluía una millonaria multa en caso de no concretar la operación y se preparaban para salir del negocio, cuando aparecieron Carlos Cartoni y Sebastián Barros, de la empresa BYC.
Ellos dijeron representar a un grupo de conocidos empresarios chilenos que "querían salvar la radio" y que estaban dispuestos a comprar la frecuencia, mantener el nombre, la programación de la radio y a sus actuales dueños dentro de la administración. Todo eso, por un precio que oscila entre US$ 3,5 millones y US$ 4,5 millones.
Gutiérrez y Flores no lo pensaron dos veces. Según cuentan, habían decidido "tirar la toalla", por la falta de apoyo de empresarios dispuestos a apostar a la continuidad de la radio, pero ahora se abría esa puerta.
"Dijimos, ¡bingo!", cuenta Gutiérrez.
Fuera de tono
Los emisarios representaban a un grupo nada desconocido en el mundo de los negocios en Chile: Inversiones Consolidadas (perteneciente a Guillermo Luksic); Inversiones Pacífico II, de Andrés Navarro, presidente de Sonda; Socoservin, del empresario y principal accionista del grupo financiero Security, Gustavo Pavez; el holding de Christoph Schiess, dueño de las termas de Puyehue y activo partícipe del negocio inmobiliario, y la firma Francisco Regulez Limitada, dueña de Casa Amarilla.
Por eso, accedieron a sentarse a negociar. Según cuenta Gutiérrez, en esas conversaciones siempre quedó claro que el cierre de la operación debía incluir el pago de la multa a Cooperativa por no sellar el negocio. También, una boleta de garantía que impusiera una sanción económica en caso de que una de las partes se arrepintiera.
"Nos dijeron que bueno, que querían salvar la cultura y que no importaba el precio", recuerda el socio fundador de radio Beethoven, Adolfo Flores.
Tras resolver los puntos clave, la negociación avanzó rápido y en pocos días sellaron un acuerdo para firmar el traspaso, que sería a fines de septiembre.
Sin embargo, los compradores pidieron una prórroga para el 30 de octubre, argumentando que la marca radio Beethoven no pertenecía a la emisora y exigieron a sus dueños comprarla.
Por $21 millones, Flores y Gutiérrez adquirieron el nombre al Consorcio Radial de Chile y apostaron a la firma del contrato, que nuevamente fue aplazado, ahora para el 15 de noviembre.
Sin embargo, ese día sólo Flores y Gutiérrez se presentaron a sellar el negocio. Y al ser contactados, los representantes del conglomerado dijeron que ya no querían comprar la radio.
"Se echaron para atrás el mismo día. Yo no podía creer que eso pudiera pasar en el empresariado chileno", dice Flores.
Según los dueños de la radio, los emisarios argumentaron que no comprarían la Beethoven debido a que transmitía por sobre la potencia aceptada por la Subtel.
"Utilizaron un subterfugio que no tiene sentido. Yo estoy con la radio desde 1981 y nunca hemos tenido un problema legal relativo a transgredir el uso de la potencia. La historia de la radio es intachable. Podrían haber buscado otra excusa o haber sido derechos y decir que no querían hacer el negocio", indica Flores.
Mientras, al ser consultado, Carlos Cartoni -representante de los empresarios- no quiso referirse al tema.
Tras la desaparición de los supuestos compradores vino la caída y los grandes problemas para radio Beethoven.
Esto, porque en la actualidad, sus dueños no sólo tienen que hacer frente a las pérdidas mensuales que genera la emisora. También, deberán pagar a más tardar el 15 de enero de 2006 los $250 millones que adeudan a Cooperativa.
"Estamos súper complicados", afirma Gutiérrez.
A eso se suma que los empresarios compradores se negaron a pagar la boleta de garantía, por lo cual Gutiérrez y Flores no tienen los recursos para cancelar la multa. Por eso, decidieron ir a un juicio arbitral en su contra.
"Es de esperar que como está sometido a arbitraje se respeten los acuerdos y ellos paguen. Con esa multa podremos cancelar lo de la Cooperativa. De lo contrario, estaríamos complicadísimos y tendríamos que entrar a liquidar todo lo que se pueda", dice Flores.
Partitura intrincada
Para Gutiérrez, si la justicia determina el pago de la boleta de garantía, la radio estaría en pie para buscar otras salidas, como el ingreso de algún socio, la venta o incluso, el arriendo de la frecuencia.
De hecho, Flores indicó que ya hay algunos interesados por entrar a la propiedad de la compañía.
El propio Sebastián Piñera sostuvo que estaría dispuesto a revisar el proyecto a través de la Fundación Futuro.
"Es un tema que me interesa, pero que no lo he visto. Obvio que me gustaría que la radio no muera y que siga adelante. Vamos a analizarlo", indicó.
Flores y Gutiérrez respiran hondo. Se preparan para el primer comparendo contra los empresarios, que será a mediados de esta semana. Encienden la radio. Se niegan a escuchar un réquiem.
MUNDO DE LA CULTURA:
Músicos defienden futuro de la emisora
El mundo de la música clásica está consternado.
No pueden creer que el futuro de radio Beethoven penda de un hilo, especialmente porque es la única emisora de música clásica que queda en Santiago, tras el cierre de radio Andrés Bello.
"Esto es gravísimo. En todas las grandes capitales del mundo existen radios clásicas y no puede ser que Chile se quede sin ninguna", indica el director ejecutivo de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y fundador de la radio Beethoven, Fernando Rosas.
De hecho, Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro o Lima cuentan con emisoras de música clásica. Y para qué hablar de Europa, donde todos los países tienen al menos una.
A esto se suma que el posible cierre de la Beethoven podría afectar gravemente la difusión de este tipo de música entre la gente, debido a que el acceso a la radio es gratis y transversal, explica.
"Si la radio llegara a cerrar sería dramático. Gran parte de la gente se inicia con la música clásica a través de la radio", sostiene el director de orquesta, Juan Pablo Izquierdo.
En esto coincide el pianista Alfredo Perl, quien cree que el posible cierre de la Radio Beethoven generará una "pérdida irreparable".
Para Izquierdo existe una contradicción, ya que mucha gente demuestra interés por la cultura, "pero hay incapacidad de gestión a nivel público por salvaguardar las expresiones artísticas".
En esto coincide Rosas, quien propone una salida para garantizar el futuro de la radio.
"Podría existir un sistema de mil o dos mil personas que estén dispuestas a aportar recursos a la radio y crear una especie de sociedad anónima".
La radio Beethoven no es la única entidad cultural con problemas económicos. El Museo de Arte Precolombino, el Museo de San Francisco y el Teatro Municipal también enfrentan problemas presupuestarios.
NÚMEROS
Ventas: Unos $ 16 millones al mes
Trabajadores: Siete personas de planta, aparte de los dos socios que controlan la emisora en partes iguales. Cuatro ingenieros de sonido, un jefe de archivo, un recepcionista y un cuidador. Además, hay otras cinco personas que trabajan free lance.
Precio estimado: Entre US$ 3,5 millones y US$ 4,5 millones
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